ES PARA MI PADRE
Últimamente
sueño que mato familiares y gente que no conozco. Les he disparado, les
he revuelto un cuchillo en la garganta, les he clavado una lapicera bic
azul en el brazo, o abro una puerta y ahí está el futuro asesinado,
esperando para matarme y antes de que pueda, yo disparo y le deshago la
cabeza de un tiro.
Cuando
llegue el momento voy a describir la situación en mi sueño, pero lo
primero es lo primero, y lo primero esta vez es que ayer fui a comprarme
una camisa al shopping, y a unos cuantos pasos, al lado de las prendas
de estación, estaba el negocio de armas.
-¿Mirá lo que venden acá? -me dijo G. señalando el costado de la vidriera.
Me
acerqué porque estaba sin los anteojos y vi como 20 revólveres muy bien
acomodados uno debajo del otro, al lado de cosas de cuero,
encendedores, habanos…
-Ni se te ocurra –me dijo.
-Estos son revólveres de verdad…
-Sergio, esto no es joda, ¿para qué carajo querés un arma?
-¿Y con esto qué se mata?
-Son de caza, porque son aires comprimidos.
-Pero este igual mata gente, ¿o no?
No
me contestó y siguió caminando. Yo pude imaginarme con uno de esos en
la mano, los brazos estirados, cerrando un ojo para hacer foco, de lejos
una figura difusa y el dedo latiendo por las pulsaciones del corazón,
asustado. Entré.
-Buenos días –dije esperando que no me pidieran licencias o alguna documentación.
-Buen día. ¿Lo puedo ayudar en algo?
-Quería preguntar por esas pistolitas que están allá en la vidriera.
-¿Cuál le interesa?
-No sé, ando con ganas de comprar alguna, pero no sé cuál. La verdad es que no tengo idea de estas cosas.
-Para qué la quiere.
-Para caza... es para mi padre.
-La que está en el medio es una pistola liviana, de gran capacidad de carga. Un Crosman c31.
-Aha, ¿precio?
-599
de contado. La de abajo es una Colt 1911 de 1700 pesos y la que le
sigue es una Sig Sauer 2026, esa es semiautomática, completamente de
acero, calibre 4,5 mm, y la distancia es bastante discreta, digamos 64 metros.
-¿Y el precio de esa?
-900
No
tenía pensado comprar nada. La verdad es que la camisa era necesaria y
hacía unos minutos había hecho el trámite del DNI nuevo y la
actualización del pasaporte. Con lo que la suma de los primeros 20
minutos en el shopping ascendía ya a 535 pesos. Y de la camisa todavía
no había noticias.
-Bueno, la llevo.
-¿Cuál?
-La última. Es la más liviana de todas las que me dijo, ¿no?
-Exactamente. ¿La paga en efectivo? Se lleva un cargador de regalo.
-No, con tarjeta Visa. En 2 cuotas.
Cuando
la tuve en la mano sentí que no era el mismo. De alguna manera, me
temía. Pensé en las historias con mi pasado, con la gente que se me mete
adelante en la cola del supermercado, en el papa frita de Bergoglio, en
lo que es verdad y en lo que me parecía una broma. Y todo era un
posible chiste que podría hacerle a G. cuando llegara hasta donde estaba
esperándome. Pero el asunto podía asustar en serio, así que me limité a
lo obvio.
-¿Mirá lo que tengo? -Le dije a G., que esperaba en un cafecito dentro del patio de comidas.
-Sacá
eso, Sergio. Metelo en el bolso que lo van a ver y nos van a meter
presos, la reputa madre que te parió, lo único que me faltaba. ¿Para qué
mierda la querés?
narrador en primera persona (personaje), que explota la curiosidad del lector, en diálogo con su interlocutor (segundo personaje) con quien intercambian información... final abierto. EXCELENTE. abrazos, Ro
ResponderEliminar