RELATIVIDAD
Miro la
foto de Witkin, y pienso en mi cabeza. No es gracioso tener un escorpión que
aguijonea tu cuerpo. Estoy en un período exploratorio de mi vida, digo a modo
de disculpa. Pero te vas, seas hombre, mujer, niño o familiar, te vas. La púa
del pensamiento cosquillea sobre tu piel, me lo das a entender porque es
insoportable y algo te retuerce. De nuevo, te pido disculpas, deben ser los
años, con el tiempo también yo he aprendido a tolerar ese veneno. Me estremezco
apenas, luego un desmayo me tumba donde sea. Pero te aseguro que uno se
acostumbra.
También
debo responsabilizarte por las burbujas, por no explotarlas desde adentro. Brotan
como la rabia, no sé de dónde, pero sé que esa altura hasta la que te lleva
mi pragmatismo, te agrada, te amedrenta, te determina. Es implacable el aire
con los seres voladores como nosotros. Me estoy volviendo intolerable con el más
allá: el aire es como el infierno, una verdad sin límites ni destino.
Puede ocurrir que mi deformidad te asquee, te provoque ganas de saltar
como si eso que se derrama de mis lóbulos fueran peldaños para tu huida. Por tercera vez, te
pido disculpas, no es sencillo para mí ser el padre de esta aberración que acecha,
menos saber que su relatividad radica en que alguna vez vos tengas que matarme y
te conviertas en su creador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario