viernes, 5 de abril de 2013



IMÁGENES SIN ROSTRO



       

         Nadie volverá a reconocer entre sus dedos las mejillas inmaduras y coloradas del niño, cuya madre estalló su cráneo contra el capot de un auto, porque los de ella eran los únicos dedos capaces de definir esa piel centímetro a centímetro como un mapa, como si ellas fueran un camino, como si allí se leyera con claridad algún destino.
         Nadie recordará que miles de fotos se borraron, que esos seres que habitaban inmutables nuestras mesas, nuestros placares, nuestros estantes, hoy han perdido su expresión y sus ojos se han vuelto esferas transparentes, y sus pieles se han hinchado como la de los vivos que todos los días los miraban y pasaban con suavidad su dedo índice para desearles un buen día, tal vez, sea donde sea que estén.
         Nadie los ha mirado a los ojos, porque no los tienen. Nadie puede verles la expresión porque éste es un sitio poblado de fantasmas, nadie sabe qué pensaban porque no tenemos imágenes que nos permitan descansar. 
        Estamos juntos en una intemporalidad sólo entendible en la palabra “todos”, en la palabra “nunca”, en la palabra “siempre”.
         ¿Será que dios existe, y podrá volvernos a su imagen y semejanza algún día de estos, cuando tenga tiempo?



1 comentario: