viernes, 10 de enero de 2014

ES FEO, DA ASCO, ES TAN INMUNDO PERO ES REAL




¿Por qué Hollywood y los escritores escapan cuando no les conviene?
Leo blogs, leo libros, leo diarios, miro cine hollywoodense y del otro y siempre termino preguntándome por qué las mujeres perdidas en la isla de Lost no tienen pelos en las piernas, con qué los han cortado, por qué sus caras níveas permanecen sin poros cuando han estado días y días al sol y sin comer, por qué los hombres no lloran ante la angustia, por qué el olor a mierda no asquea a todos los pasajeros del avión hecho pedazos; por qué seiscientas balas son dirigidas al cuerpo de Stallone y ninguna lo raspa siquiera, por qué su cuerpo es musculoso y no es delgado, o discapacitado si lo importante son sus valores y su moral; por qué las casas de los protagonistas son bellas y los cuadros románticos adornan las paredes de las escaleras cuando EEUU. tiene un índice de pobres que supera la imaginación de cualquiera; por qué el amor es para siempre y el engaño, imperdonable -e incluso lleva a la muerte-.
He leído libros como los de Laura Restrepo o Isabel Allende (por nombrar a algunas) donde mujeres ancianas que han vivido toda su vida en una colina rodeadas de la misma nada tienen charlas con sus nietos o sus espejos como si se dirigieran a Heidegger o Freud, dónde han obtenido las palabras justas para explicarlo todo si han vivido siempre aisladas, cómo obtienen tal claridad mental. No soy ejemplo de nada, pero al menos sí un eje y puedo decir algo desde mi lugar: he oído gente muy pobre hablar y gente muy alejada de las capitales y sé de sus palabras simples y de su pragmatismo, sé que no es así de verborrágica, incluso nadie les ha permitido hablar, por sometimiento.
¿Por qué las escenas de robos muestran el inicio de la entrada del ladrón, luego algún que otro golpe a la víctima y luego la huida del tipo?; ¿por qué no mostrar los cuarenta minutos que dura la atroz experiencia, cada palabra que orada a la víctima, cada sensación de desgarro en cada golpe, cada milímetro de piel cortada?, ¿acaso no es eso lo que importa de un asalto: el dolor del violación a la propiedad, la violencia, lo imperdonable? ¿Por qué crear una escena tan traumática si no vamos a tener las agallas de enfrentarnos a ella y, luego, hacer que nuestros lectores o espectadores la padezcan? ¿No decía Aristóteles que eso sirve a la catarsis del público que se expurga, aprende y vive otras vidas?
Ahora, me pregunto, ¿cuánto del cliché reduce el trabajo de un artista? La mujer perseguida por el asesino cae una o dos veces en su huida sin que sepamos por qué -morirá sólo si no es la protagonista-; el asesino no corre tan rápido como puede para matarla, camina -y tampoco sabemos la causa-; por qué los villanos cuando tienen al héroe atrapado le explican el método con el que lo matarán y anticipan algo que luego deberíamos ver; si todo lo que luego veremos fuera explicado con antelación, el film o el libro debería durar, como mínimo, el doble de lo que dura.  Cuántos de nosotros deseamos que Tweety, Jerry o el Correcaminos sean por fin devorados sin explicaciones previas. Un gato y un coyote hambrietos qué filosofía deben explicar a sus víctimas acerca de lo que les manda su instinto. ¿El asesino no desea matar a la mujer delgada y bella?, ¿los villanos no han usado todo lo que hay a su alcance para atrapar a Batman? ¿El felino y el coyote no han dejado su salud para poder atrapar a su presa y finalmente lograr sobrevivir? ¿Por qué jamás lo logran? ¿Por qué jamás vemos con una cámara bien colocada el momento en el que el hecho atroz se consuma?, ¿qué nos pasa con eso?
Esta es una humanidad extraña. Más de treinta millones de personas han muerto a causa de la segunda guerra; cientos son torturadas a diario, robadas, violadas, golpeadas, maltratadas y perseguidas. Y aún me pregunto por qué la cámara y la letra no se atreven a escenas detalladas, puristas y bien posicionadas como la de la película  Irreversible -o las que suele mostrarnos el cine francés, por poner un ejemplo-, eso es real, es inmundo y doloroso, pero real; lo contrario es miedo, es antiético, es ser parte de la mentira. Lo peor de la mentira no es su ocultamiento, sino que eso provoca que nadie sienta, anestesia, adormece, aburre y simplifica experiencias que incluso la razón no comprende. 
         Seamos sinceros con nuestro texto: digámosle "no puedo..."; digámosle: "me siento superado por todo lo que quiero decir y, por eso, y por la salud de quienes van a leer he decidido mentirme". 



3 comentarios:

  1. Hola, Sergio. Yo también estoy cansada de los finales felices, de que siemre los lindos ganen. El tema es una cuestion de negocio, de ventas, de gente que no va a a pensar.
    Es una suerte este tema,
    Gracias, Bettina

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  2. comportamiento colectivo, estimado Sergio, ansiedad y aislamiento, la dinámica social claramente se encuentra reducida sólo por un grupo de individuos que compiten por el poder económico y a dirigir la "manada", las flaquezas que nos han sobre-estimulado. Buen tema.

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  3. Recomiendo ver El ladrón de orquídeas o "Adaptation". Trata sobre esto.
    sg

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