ES HORA DE IR A LA PLAYA
"Imitando los actos ejemplares de un dios o de un héroe mítico, o simplemente
refiriendo sus aventuras, el hombre de las sociedades arcaicas se desliga del tiempo profano
y alcanza mágicamente el Gran Tiempo, el tiempo sagrado".
Mircea Eliade
Se lo consulté a Sam.
Sam es un pintor que conocí en uno de los recorridos más sinceros que nos permiten las lecturas. Ambos estábamos sentados al borde de un acantilado sobre la palabra “buenos-días” en el momento de hablarnos. Bien, le dije, quién hablará primero. Ya lo hiciste, dijo y sonreímos. Dos meses después pude ver mis almejas muertas en sus cuadros, incluso allí estaban las lengüitas entre sus dedos, una baba agradable que llevaba hasta los pies de mis abuelos cuando viajábamos hacia las costas del Atlántico.
Sam es un pintor que conocí en uno de los recorridos más sinceros que nos permiten las lecturas. Ambos estábamos sentados al borde de un acantilado sobre la palabra “buenos-días” en el momento de hablarnos. Bien, le dije, quién hablará primero. Ya lo hiciste, dijo y sonreímos. Dos meses después pude ver mis almejas muertas en sus cuadros, incluso allí estaban las lengüitas entre sus dedos, una baba agradable que llevaba hasta los pies de mis abuelos cuando viajábamos hacia las costas del Atlántico.
Sam sabía todo lo que había que saber sobre almejas: las pintaba como líneas que se unían en forma de ciudad, las derretía como velas sobre un lienzo y allí encendía algunas para que tuviera algo que decir al respecto. Las calles de Sam en sus cuadros eran verdaderas reliquias, al menos para mí, que me constituí como un nostálgico maldito hace varios años.
Sam tiene motivos para estar enojado conmigo. Ya hace algunas semanas que no nos llamamos por teléfono, exactamente desde que abrí sus cajas con pinceles y moví las cerdas sobre lienzos, y golpeé esos trapos sobre las maderas. Confieso que esos golpes dolieron sólo por unos segundos, pero sé que serán recordados toda la vida. Yo tenía la llave de su cuarto de trabajo, porque solía poner música a sus rayones para oír el mar, eso si la noche no tenía la claridad con la que nos es tan difícil imaginar.
Tantas noches han sido así de claras, y extrañé salir semidesnudo hacia la habitación secreta de Sam, a ver si estaba como dormido moviendo sus manos frente a las imágenes. Eran noches de muchísima luz, tiempos en las que hubiera preferido que Sam estuviera enfermo, o que nada de esta oscuridad fuera tan cierto. Pero las hay… desde pequeño sé que existen noches verdaderas.
Vuelvo a esa vez cuando abrí las cajas de mi amigo y utilicé sus pinceles, entonces me introduje en su cabeza y obré como su imaginación. Sam es hermoso por dentro, sabe que pienso en las almejas cuando escarban y ondulan al tiempo que el mar se condensa. Cómo es posible que sean tan parecidas a las raíces, esa es la eterna pregunta. Pero basta que las olas se retiren para que mi universo se dé vuelta y la capa de arena se invierta como una media. Nos miran y tal vez se pregunten porqué aguardamos toda la vida, enterrados, tras esa tripa de la tierra, sin más futuro que el de una ola esporádica que nos lave y nos quite las secreciones.
Sam se cierra y eso lo ha hecho enojar conmigo, no ha sido que yo me entrometa en sus pinturas en una noche creíblemente inverosímil, no ha sido eso... Sam se cierra.
Por qué no permite que le consulte si ha conseguido lo que quería de su vida, porque yo sí estuve abriendo las cajas y sé que allí no hay más que almejas. Vaya incongruencia; le diré que han muerto esos animales que no quiere ver sostenidos al mundo.
Ok, Sam, suficiente por ahora. Todo lo que puedo decirte es que hoy o cuando sea, tus líneas son un sitio en el que nos encontraremos toda la vida. Bien, lo he dicho. Lo dije y lo seguiré diciendo.
Sergio..." Es hora de ir...."
ResponderEliminarA muchos no nos agrada que sin permiso, pasen a mirar nuestra intimidad en lo que sea, de cuerpos, trabajos, arte etc.....
He tenido invitados en mi casa, en un momento me he ausentado de la reunión, a mi regreso habían tomado tres álbum míos de fotos que estaban en un modular y ellos haciendo comentarios riéndose o no...eso no me ha agradado y no he sabido como expresarlo,para no ofender a algunos, se ha notado en mi cara tal enojo.
¡¡¡ interesante tu relato !!! para reflexionar
un beso
relato que se expulsa decorosamente por la puerta principal de un concepto ético emparentado con el suicidio psicológico para no vivir necesariamente "como un animal", es decir, en delito, en una orientación impropia.
ResponderEliminarRo
Eso es un final, Sergio.
ResponderEliminarMaravilloso encuentro con el pasado, quién no mutilo esos bichos.
Excelente!
Martha
Otro final, otro relato. NO?
ResponderEliminarBettina
Exacto. Hay varios cambios. Pero cómo no pensar diferente todos los días?
EliminarGracias por la atención.
Al leerlo no puedo evitar pensar que la acción de leer el relato te transforma en Sam y a tus lectores en Sergio. Interesante paradoja. Muy bueno. Ser
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