viernes, 26 de julio de 2013



OFICIO DE POETA



Hace dos días entendí que mi madre nos había mantenido separados de la Tierra.
Recuerdo que antes de cerrar la puerta e irme para siempre de mi casa, le recriminé que no me hubiera dejado usar la pileta del baño para lavarme las manos. “La dejás hecha un asco”, me decía. También le recordé las veces que, harto del trabajo, no había podido dormir la siesta porque ella decía que las sábanas se rozaban con el cuerpo transpirado. Y le dije que siempre me había dado vergüenza traer a amigos a casa y que los hiciera andar sobre patines, para que el piso se mantuviera lustrado y sin marcas.
     Luego del episodio estuve casi 8 años sin ver a mi madre. Esa es la conclusión aparente. Pero hay otra más verdadera y exacta: yo soy poeta porque ella se interpuso entre los objetos y yo, me desplazó de ellos los centímetros necesarios como para que no me rozaran. 
Planeo sobre ellos, los acaricio como si fueran a quemarme, los evoco en mis sueños, y sólo de vez en cuando, me animo a abrir alguna ventana para que entre el sol, y se pose en mi casa algo que no controlo. Una mosca, por ejemplo, llegará volando o se desvanecerá con el insecticida sin que yo comprenda finalmente cómo ha podido sobrevolar el mundo.









8 comentarios:

  1. Sergio, esto me genera una triste ternura.
    Un besito.
    Martha

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  2. ¡Hola Sergio!El tema de la madre en el ser humano es algo muy puntual para cada uno de nosotros, para el que escribe tiene una connotación especial pues no da el cincel justo que tallará nuestro interior y se notará nuestra forma exacta, al escribir. Tuve una madre maravillosa.Muy bueno tu enfoque. Un abrazo de soles.¡Todos los que quieras!

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    1. La madre es un tema, que hay que escribir y -como suele decirse- "masticar" en las palabras.
      Gracias por los cálidos abrazos.

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  3. "La madre" es una especie, Sergio, no es poetizable, ni decible, es un ser que nace carente y eso la define.
    Santiago (Chile)

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  4. el primer destierro es dentro de la cuenca del ojo de la madre hacia el hijo, este escenario se advierte según lo narrado, severidad y arbitrariedad, acompañada de rechazo explícito. no obstante, acelerador fundamental de la actividad “guerrera” del hijo, que vuelve a su favor, como segundo destierro, no para deshonrar a la madre ni anularla, sino para emularla, enfrentándola “como una igual”, en virtud de la cual - a mí entender - la ventaja es mayor para el hijo. donde brilla como poeta, como guardián de su poesía. TEMA de fragilidad psicológica, nada inviolable de la realidad. EXCELENTE desarrollo narrativo. Ro

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    1. Rocío, gracias por esta reflexión/poesía. Como siempre al acecho de nuevas miradas.
      Gracias oficiosa poeta.
      Un gran abrazo hasta Chile

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  5. Hola Sergio, el mensaje de tu relato es muy respetable, como lo es la particular relación que cada cual mantiene con su madre. Lo que a mí me ha gustado es la forma de llevarlo a cabo. Bien comunicado.

    Un saludo.
    Setefilla.

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